Un plan de trading es el conjunto de reglas que decides cuando estás tranquilo para no tener que decidirlas cuando el mercado se mueve y tú estás nervioso. Esta guía explica las siete partes de un plan completo, cómo escribir cada regla para que se pueda comprobar y cómo revisarlo sin convertirlo en un documento que nadie lee.
Qué es un plan de trading y para qué sirve
Un plan de trading responde por escrito a cuatro preguntas: qué opero, cuándo opero, cuánto arriesgo y cuándo paro. Todo lo demás es detalle. Su función no es predecir el mercado, sino reducir el número de decisiones que tomas bajo presión. Cada regla escrita es una decisión que ya no depende de tu estado de ánimo.
Un plan también es la condición para poder medir tu disciplina. Sin reglas escritas, cualquier operación «parecía buena en ese momento». Con ellas, cada operación cumple o no cumple, y esa diferencia se puede contar.
Las siete partes de un plan completo
Un buen plan cabe en una página. Estas son las secciones que no deberían faltar:
- Propósito: para qué operas y qué objetivos de proceso te pones.
- Alcance: qué mercados, qué instrumentos, qué días y en qué horario.
- Riesgo: cuánto arriesgas por operación y cómo calculas el tamaño.
- Cuándo parar: límites de pérdida, de número de operaciones y de rachas.
- Entradas: qué setups puedes operar y con qué criterios exactos.
- Salidas: dónde va el stop, dónde el objetivo y cuándo se permite cerrar a mano.
- Mente: tu rutina y los estados en los que no operas.
1. Propósito y objetivos de proceso
Empieza por el porqué: ¿complementar ingresos, pasar una evaluación de prop firm, crecer una cuenta propia a largo plazo? El propósito condiciona todo lo demás, desde el riesgo hasta el horario.
Después, fija objetivos de proceso, no de resultado. «Ganar 2.000 $ al mes» no depende de ti; «registrar el 100 % de las operaciones» o «no operar fuera de mi horario» sí. Los objetivos de resultado empujan a forzar operaciones cuando el mes va mal; los de proceso te mantienen haciendo lo correcto.
2. Alcance: mercados, instrumentos y horario
Define dónde y cuándo tienes permiso para operar. Cuanto más concreto, mejor:
- Mercados e instrumentos: por ejemplo, solo futuros de índices americanos, o solo tres pares de divisas mayores.
- Días: de lunes a viernes, o excluyendo los viernes si tus datos dicen que ese día pierdes.
- Horario: por ejemplo, de 15:30 a 18:00 hora de Madrid, la primera parte de la sesión de Nueva York.
- Exclusiones: noticias de alto impacto, festivos o primeros minutos de la apertura.
Operar fuera de tu horario es uno de los incumplimientos más frecuentes y más fáciles de medir, porque la hora de cada operación queda registrada.
3. Riesgo por operación y tamaño de posición
La regla más importante del plan. La forma más común es arriesgar un porcentaje fijo de la cuenta en cada operación, normalmente entre el 0,25 % y el 1 %.
Tamaño = (capital × % de riesgo) ÷ (distancia al stop × valor por punto)
Con una cuenta de 25.000 $ y un riesgo del 0,5 %, arriesgas 125 $ por operación. Si tu stop está a 10 puntos y cada punto vale 5 $ por contrato, el riesgo por contrato es de 50 $, así que puedes operar 2 contratos (100 $ de riesgo), nunca 3 (150 $).
Escribe también qué haces cuando el cálculo no cuadra: si el stop necesario es tan amplio que ni el tamaño mínimo cabe en tu riesgo, la operación no se hace. Ese es exactamente el tipo de regla que evita las pérdidas grandes. La tabla de rachas perdedoras te ayuda a elegir un porcentaje que puedas sostener en una mala racha.
4. Cuándo parar: límites diarios y semanales
Los límites protegen la cuenta de tus peores días, que casi nunca son días de mala suerte sino de mala gestión emocional. Los más útiles:
- Pérdida máxima diaria: por ejemplo, 2 R o el 1 % de la cuenta. Al tocarla, se acabó el día.
- Número máximo de operaciones: por ejemplo, 3 al día. Frena la sobreoperación.
- Parada tras pérdidas seguidas: por ejemplo, después de 2 pérdidas consecutivas. Corta el revenge trading de raíz.
- Parada tras alcanzar el objetivo: opcional, pero útil si tiendes a devolver las ganancias.
- Pérdida máxima semanal: por ejemplo, 5 R. Obliga a parar y revisar antes de que una mala semana se convierta en un mal mes.
Si operas una cuenta de prop firm, tus límites personales deben ser más estrictos que los de la firma. La guía sobre reglas de las prop firms explica cómo calcular ese margen.
5. Entradas: tus setups, escritos como playbooks
Cada setup que puedes operar debería tener su propia ficha, un playbook, con:
- El contexto en el que es válido (tendencia, rango, apertura, tras noticias…).
- El disparador exacto de la entrada.
- Dónde va el stop y por qué.
- Una checklist de tres a cinco condiciones que se puedan responder con sí o no.
- Una captura de un ejemplo de manual.
La regla del plan es simple: si no es un setup del playbook, no se opera. Así, cada operación queda vinculada a un setup y puedes medir cuál tiene ventaja y cuál solo te hace perder tiempo.
6. Salidas: stop, objetivo y cierres manuales
La mayor parte de la diferencia entre traders con la misma entrada está en la salida. Decide de antemano:
- Stop: siempre colocado al entrar y nunca alejado del precio.
- Objetivo: fijo (por ejemplo 2 R), en un nivel técnico o con stop dinámico.
- Break-even: si mueves el stop a la entrada, en qué condición exacta.
- Parciales: si cierras parte de la posición, cuándo y cuánto.
- Cierre manual: en qué casos concretos está permitido (por ejemplo, fin del horario o noticia imprevista).
Registra cómo termina cada operación: objetivo, stop, break-even o manual. Después de cien operaciones sabrás si tus cierres manuales te ahorran dinero o te lo cuestan, una de las preguntas más reveladoras que puede responder un diario de trading.
7. Mente: rutina y estados en los que no operas
La parte que más se olvida y la que más dinero ahorra. Incluye:
- Una rutina de preparación: revisar el calendario de noticias, marcar niveles, leer tu plan y tus reglas.
- Estados en los que no operas: cansancio, enfado, prisa, después de discutir, enfermo o con una necesidad urgente de dinero.
- Una rutina de cierre: registrar las operaciones, responder tus reglas del día y anotar una lección.
La guía de psicología del trading profundiza en los patrones emocionales más caros y en las reglas que los frenan.
Ejemplo de plan de trading completo
- Propósito: pasar una evaluación de 50.000 $ sin prisas. Objetivo de proceso: cumplir el plan en el 90 % de las operaciones.
- Alcance: futuros del índice. Lunes a jueves, de 15:30 a 17:30 hora de Madrid. Sin operar 10 minutos antes y después de noticias de alto impacto.
- Riesgo: 200 $ por operación (0,4 %). Si el stop técnico no cabe con un contrato, no hay operación.
- Cuándo parar: máximo 3 operaciones al día; parar tras 2 pérdidas seguidas o al perder 400 $ en el día; pérdida semanal máxima de 1.000 $.
- Entradas: solo dos playbooks: retroceso a la media tras la apertura y ruptura del rango inicial con retesteo.
- Salidas: stop al entrar, objetivo a 2 R, break-even solo tras +1 R. Cierre manual únicamente al final del horario.
- Mente: no operar con menos de 6 horas de sueño. Rutina de 10 minutos antes de abrir y de 5 minutos al cerrar.
Cómo escribir reglas que se puedan comprobar
Una regla que no se puede responder con sí o no no es una regla, es un deseo. Compara:
| Regla vaga | Regla medible |
|---|---|
| Arriesgar poco | Riesgo máximo de 200 $ por operación |
| No sobreoperar | Máximo 3 operaciones al día |
| Controlar las emociones | Parar tras 2 pérdidas seguidas |
| Operar solo buenos setups | Solo operaciones vinculadas a un playbook con su checklist completa |
| Ser paciente | No entrar antes del cierre de la vela de confirmación |
| Evitar las noticias | No operar entre 10 minutos antes y 10 minutos después de noticias de alto impacto |
Las reglas numéricas (riesgo, número de operaciones, horario, pérdida diaria) se pueden comprobar automáticamente con tus datos. Las demás se responden a mano cada día. En NactionX, el plan comprueba cada operación contra las reglas automáticas y te pide responder las personales con sí, no o no aplica, sin dar por cumplido lo que falta por responder.
Cuándo y cómo revisar el plan
Un plan que cambias cada semana no es un plan. Pero uno que nunca revisas se queda viejo. Un buen equilibrio es revisarlo cada 30 días o cada 100 operaciones, lo que llegue antes, con tres preguntas:
- ¿Qué reglas incumplí más, y por qué? Quizá la regla es poco realista, o quizá es la que más necesito.
- ¿Qué parte de mi resultado vino de operaciones dentro del plan y qué parte de fuera?
- ¿Hay algún setup, horario o mercado con muestra suficiente y expectativa negativa que deba quitar?
Cuando cambies una regla, anota la fecha. Así podrás comparar tus resultados antes y después del cambio sin mezclar dos versiones del plan.
Errores comunes al hacer un plan de trading
- Copiar el plan de otro. Tu horario, tu cuenta y tu tolerancia al riesgo son tuyos.
- Escribir demasiadas reglas. Diez reglas bien cumplidas valen más que treinta ignoradas.
- Olvidar los límites de parada. La mayoría de cuentas no se pierden por una operación, sino por un mal día sin freno.
- No medir el cumplimiento. Si no sabes qué porcentaje de tus operaciones respetan el plan, no sabes si tienes un problema de sistema o de disciplina.
- Cambiar el plan después de cada pérdida. Espera a tener muestra.